lunes, 3 de noviembre de 2014

Testimonio misionero de Maribel Eguiluz

Una experiencia misionera vivida sencillamente en la R.D. del Congo, Maribel Eguiluz, franciscana misionera  de María:




"Es un motivo de gozo profundo y de inmensa alegría poder compartir con O.M.P. mi experiencia misionera vivida sencillamente y con mucho amor.Este sentido del “amor” se concretiza en primer lugar a Dios que trasciende de inmediato a la humanidad tomando  forma concreta, en el lugar donde he sido enviada, la República Democrática del Congo. Este envío aconteció en el año 1979, un 17 de noviembre hasta hoy, es decir, 35 años.

Ese fue el origen de la “alegría” que permanece hasta hoy en mi vida; acoger la llamada de Jesús, como Don y la invitación a ofrecer mi vida por los demás, con predilección los más necesitados. 

La situación concreta donde estoy sumergida  es compleja: el pueblo congoleño potencialmente posee una riqueza natural es decir, con una juventud de un 50% de la población, el suelo rico en minerales, petróleo y un clima que favorece el cultivo de la tierra… Sin embargo, los ciudadanos viven prácticamente privados de lo  estrictamente necesario para vivir,,, niños que mueren de hambre… esto lo palpamos  sobre todo en los centros de salud, en los  servicios de nutrición y en los campos de desplazados al este del país.

¿Cómo intentamos que renazca la alegría en sus corazones? Pues sencillamente,Compartiendo esa misma suerte con ellos:
Luchando por la justicia donde hay injusticias….
Siendo artífices de Paz donde hay   guerra…
Ofreciéndoles un cobijo donde hay inseguridad…
Siendo portadores de alegría en medio del sufrimiento

El gozo  y a alegría del evangelio, como nos dice el Papa Francisco, “El encuentro del hombre con Dios es una “realidad”, una “alegría tan grande que no se puede creer”…


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